22 febrero, 2024

Los Bioestimulantes, una importante elección

 

La explosión comercial de los denominados “bioestimulantes” como herramienta técnica para el aumento de productividad o calidad en la agroindustria postmoderna, han llevado a segmentar y masificar un sin número de ingredientes activos, de microrganismos y tecnologías en el uso cotidiano de dichos productos. Sin embargo, el uso específico y muy limitado de cada bioestimulante sobre una necesidad o requerimiento hacen que la toma de decisión técnica sobre el manejo de x o y producto impliquen un amplio y profundo conocimiento de estos, lo que a su vez se traduce en una limitación practica a la hora de definir los parámetros  sobre los cuales se hace la elección del bioestimulante a utilizar.

Si hablamos de orígenes de ingrediente activo hay un sin número de categorías (Extractos de algas, aminoácidos, ácidos carboxílicos, ácidos húmicos, microorganismos) todos con unas características y beneficios implícitas a su segmentación. Es importante resaltar que cada uno de los usuarios que utilizan esta amplia gama de productos han descubierto muchas veces de manera empírica y a veces con análisis más metódicos los beneficios que entrega cada bioestimulante, pero todo este universo de usuarios tiene una premisa en general y es que quisieran encontrar una herramienta técnica que aportara soluciones cada vez más contundentes y con más rango de aplicación. Los usos de tantas propuestas comerciales encarecen los manejos agronómicos y disminuyen la relación costo/beneficio de su uso

En medio de este infinito mar de ofertas sobresalen las tecnologías que logran agrupar varias características deseables, y es que para el tomador de decisión siempre será un valor agregado que una tecnología de respuestas a varias necesidades agronómicas. Una de estas herramientas bioestimulante son las micorrizas arbusculares (MA) las cuales generan una simbiosis mutualista ancestral que apareció alrededor de 400 Millones de años con el surgimiento de las primeras plantas terrestres (Redecker et al., 2000 ) Las MA tienen rangos de huéspedes casi ilimitados y pueden asociarse con la mayoría de las especies de plantas (Smith et al, 2001 ). Esta relación simbiótica se basa en un “comercio justo” de nutrientes entre el hongo y la planta huésped (Kiers et al., 2011). Lo que brinda un atributo bioestimulante que mejora la toma de nutrientes a la especie vegetal simbionte.

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